La Hidra de Lerna

Desde Hesiódo, que los dioses y los seres mitológicos griegos participan en las pasiones e historias de los humanos mezclándose en su vivir, interviniendo en toda clase de imaginaciones, tragedias u orgias y hoy, en época de tribulaciones, bajan de la mitología con lo peor de su esencia para avasallarnos con lo que aquí acontece hoy y ahora.
Euristeo, el manigero de la época, encargo diez trabajos a Heracles y el segundo se trataba de matar la hidra de nueve cabezas que habita en el lago Lerna y que hoy atenaza a Hispania, expandiendo su vaho de adormidera venenosa entre sus gentes para esclavizarlas. Cada cabeza de la hidra resuma una especie del aliento pócimo: una fomenta el paro, otra la desigualdad, la más vieja la pérdida de memoria histórica. El aliento de la más joven impulsa la emigración, la sabia destroza la educación; la equilibrada rezuma los derechos democráticos aniquilados, la del fuego aligera los desahucios, la de colorines daba pábulo al hambre de los niños y la inmortal inducia los suicidios. Viendo Heracles, el de la coleta, que al cortar con la espada la cabeza de los desahucios de inmediato se regeneraba con más vigor, acepto la ayuda de Yolao que siempre ofrecía su brazo izquierdo para los trabajos que encargaba Euristeo e inspirado por Atenea, la diosa de la sabiduría, cauterizo la nueva decapitación; viendo el éxito obtenido, continuaron el trabajo hasta cercenar la cabeza inmortal de la hidra que enterraron bajo una pesada roca.

Heracles siguió ejecutando los encargos de trabajo hasta que murió víctima de celos, pues Deyanira le empapó la túnica con la sangre venenosa de Nero achicharrándole el cuerpo, con los que los humanos perdieron a un gran garante de la ciudadanía. Pero antes limpió, en un solo día, los establos de Augia en Hispania como exigiera Euristeo en otro de los trabajos encargados.

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