Las gachas con tostones

Hablaba de gente del Clan de la Tortilla, sí de aquél que jugó de malo izquierdo con González y que hizo política de pábulo a la ciudadanía para que votase al socialismo rescatado de las garras del Pablo Iglesias del siglo IXX y del marxismo para propiciar una Transición bipartidista que obvió los chuzos de la reforma administrativa y, por ello, llegaron a “encalar” sepulcros, aunque haya que reconocerles la modernización de España sin tocar a fondo el concepto de nación; aún no saben que este país es un arabesco de encontrados colores como dijera en otra ocasión. Con el tiempo, los agujeros negros del bipartidismo excluyente junto a la anuencia de la dinámica electoral que les protege, nos han llevado a una época de desigualdades y miseria en la que se han destapado todos los desacuerdos que se custodian en el arca de la concordia mientras los movimientos ciudadanos intentan sustituir el bipartidismo rampante, que alocadamente apoyado por medios mediáticos y analistas de dudosa estopa, se han lanzado a desprestigiar la movida ciudadana que, solo pretende reconvertir los desacuerdos del arca en pactos de paz para convertir el obsoleto bipartidismo en participación democrática, igualdad y justicia, generando la suficiente empatía que cierre de nuevo el arca de convivencia, las puertas giratorias y la barbarie de la corrupción. Pero, el que fue Clan de la Tortilla  y que hoy disfruta de prebendas que  propició   su bipartidismo, denosta de lo nuevo, con lo que la tortilla de ayer cocinada con el calor de la ciudadanía y al amor de la lumbre, hoy cuece en la vitro cerámica al amor de las eléctricas y del gas natural. Los del Clan han envejecido y en la entropía de la vejez ya son gachas con tostones y, desdentados políticamente, no podrán tragar la vianda y el nuevo arabesco de España seguirá adelante a pesar de la rémora que suponen. La vejez es dura, lo saben, aunque para ellos menos y  propalan para asustarnos que los nuevos “tomaran las armas”. Más bien deberían leer a Cervantes y decir lo que en  el testamento de Don Quijote, refiriéndose a Sancho, le dice:”Y si como, estando yo loco, fui parte para darle el gobierno de la ínsula, pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de trato lo merece.”

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