Los intelectuales

Sentemos y partamos de que no soy de esa apreciada “raza”. Si acaso, un día entendí algo de las Matemáticas y, a modo de presentación, diré que mi abuelo fue buen zapatero y mi padre mejor militar sin academia y que la política no me gusta, pero la necesito entender como vía para alcanzar la felicidad en la sociedad humana que se debate por su existencia en el proceloso y desregulado mar de la vida. Por tanto, lo político, el político sin propiciar ese atisvo de felicidad para soportar la vida no son nadie y, en este sentido, con sus maléficas vicisitudes, ZP intentó ser político aunque los intelectuales le denostaran, vapulearan y ridiculizaran. Hoy, otra vez, están en la palestra forzando y zarandeando a Podemos, que quizás yo ni les vote, pero tienen temperamento, tienen proposiciones y suya es la transversalidad y la participación ciudadana en la política que busca felicidad a través de conseguir la plenitud de los Derechos Humanos y se les debe respeto; desde el ser al estar, desde el individuo a sus circulos y desde la inacción a su ejercicio.  Como se puede comprender, dada las vivencias políticas de esta época, ni la metodología, ni los objetivos que  mueven a los de Podemos tienen que ver con los que caracteriza a los partidos políticos de la cajonera de siglas que pretenden llegar a la Moncloa. Como dice Monedero: “no se puede mezclar el agua con el aceite”; con lo que los intelectuales vuelven a confundirnos al pedir la fusión de siglas. Deben elevarse sobre la realidad para llegar a lo abstracto del concepto político actual, que es muy sencillo: no hay política, la política ha dejado de existir, al menos en Europa. Sólo hay una batalla más cruenta aún que las sanguinarias guerras por lo sofisticado del continuo sufrimiento que produce el firme pisoteo de los Derechos Humanos que hoy practican la política y los políticos.

Si los intelectuales quieren la fusión de siglas que vayan a la transversalidad, renuncien a su ego, potencien a Podemos y arreglen los muchos defectos que éstos tienen, pero guerreen sin discusión por los Derechos Humanos, que es lo que se pisotea en esta Derrota Cívica.



La barbarie de la doma


Otra vez desde la intuición, otra vez intentando adivinar para prevenir lo que se nos avecina y, otra vez mirando en el espejo del sur, en particular en Grecia, que se empeña en ser dueña de su destino en una Europa pretendida por la democracia y a la que ellos mismos dieron nombre.  El espejo me devolvió imágenes en forma de documental, donde un amante de los animales procuraba que entendiésemos qué metodología emplean los salvajes domadores para adiéstralos y amaestrarlos con fines egoístamente espurios. Nos explicaba que para conseguir los objetivos de la doma, era fundamental romperlos; romperles el alma - puntualizaba - y para ello, los desubican de su habitas, los someten a ayunos prolongados segregados de su prole y congéneres y finalmente, con cruentos castigos, doblegan los instintos naturales hasta conseguir que prevalezca la voluntad del domador de turno. Sin salvar muchas distancias, todo me supo ha vivido  por los humanos y en este caso y ahora por los europeos, en particular, por las gentes  del sur: nos desubican con desahucios, paro y emigración; desarraigándonos del status de bienestar conseguido y con el dolor de no posibilitar un futuro para los descendientes. Si con la merma de los salario nos abocan, a pesar de trabajar, al umbral de la pobreza y al ayuno prolongado, con las leyes de mordaza nos someten para auspiciar el detrimento de derechos conseguidos y así nos van “rompiendo”, rompiendo el alma, hasta el extremo de que después de robarnos les seguimos votado, sin duda han conseguido una buena doma de antídoto controlado por la educación que proporcionan, evitando la generación de los necesarios e indomables “antisistema” y potenciando lo que de animal tenemos. Animales sí, pero sin doma.