Un resumen

Dentro de la batalla financiera que nos aflige, según manual militar, estamos sufriendo la fase de "explotación del éxito" que culminará el 24 de mayo, donde esperan  ganar unas elecciones, el PP y Ciutadans, por su honradez férrea que propagan a los cuatro vientos y el éxito financiero-económico auspiciado por intereses negativos para nuestra deuda ¡Ole! la Merkel, pero no ocurrirá por cuanto sabemos de las restantes fases de la batalla: aproximación, combate, éxito y   explotación del éxito.
No se olvida la crispación y sarta de mentiras que llevamos asumiendo, en particular, en las comunidades del Este, en esa fase de aproximación tan lejana ya en el tiempo. Menos aún, las victimas del combate: paro sin par, desahucios, pobreza juvenil, suicidios y corruptelas incontables por su cantidad y calidad. Tampoco obviamos su éxito porque es muy difícil asumir el lema de la recuperación económica cuando el paro se extiende sin paliativos, por el entramado social en aras de una productividad y competitividad engañosa con disminución de los derechos ciudadanos, denigración de sueldos y sustanciales recortes donde más duele, Educación, Sanidad e Innovación con  Justicia sesgada y leyes de protección para las fortunas de dudosa legitimidad y fiscalidad equitativa. No, no tragamos el éxito que pregonan y menos si repasamos la fase de la explotación del éxito, entonces el escandalo ya se nos torna vomitivo por la tomadura de pelo que supone. Esa deuda que nos asignan cuando no teníamos casi ninguna, la hacen fluctuar en crecimiento con intereses cambiantes lejos de lo estructural, para conseguir reformas de derechos sociales que rentabilicen sus patrimonios hasta  alcanzar la valoración deseada. Después desactivan los intereses de la deuda y, propagandísticamente, alcanzan tantos por cientos negativos ¡Hasta no pagan por pedirla! ¡Serán indeseables! Han trasmutado las antiguas balas en euros y sin sacar, aún, los tanques no van sesgando las vidas por dejarlas sin futuro y consustanciando inmigración de talentos que rentabilizan las otras economías del neoliberalismo. La verdad, los peperos son dioses menores con privilegios que le consentimos por nuestra iniquidad o quién sabe por qué.
            Zapatero, sin consultar, se doblegó ante la Merkel y pasado el tiempo comenzó el verdadero baile, después de los primeros compases, Rajoy tomó la batuta y la orquesta estabilizó los hedores de la miseria para ya en la calma chicha completar su éxito en las próximas elecciones a la municipalidad y al Gobierno, la otras son menores. Claro, que esto ocurrirá, si no rentabilizamos los vómitos  y nauseas que nos produce el excelentísimo caro Rato.


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