El clan de la tortilla, foto del País

 Stress

Vivimos tiempos donde las aristas de la vida se asemejan a las del pobre erizo que con sus púas se defiende de los ataques, e intentar hablar o escribir de algún aspecto de la misma, resulta no sólo difícil sino también engorroso y siempre inexacto: bien por la tendenciosa información que recibimos o bien por la abundancia de matizaciones que puedan incidir en los conceptos, y de esta fenomenología no se libra ni Podemos. Por tanto, para expresar un mensaje claro, hay que limitarse a lo muy concreto y siempre desde la intuición.

Mientras tomaba el aperitivo, en el plasma de la Sexta se materializó un  destacado prócer de la “Intransición del 78”, D. Alfonso Guerra. Sí, aquél que jugó de malo izquierdo y que hizo política de pábulo a la ciudadanía para que votase su socialismo; aquél que rescató, junto a González y el clan de la tortilla, al Pablo Iglesias del siglo IXX de las garras del Marxismo para propiciar una transición que hoy sentimos falseada y bipartita; a éste líder que, en los días del 78, la ciudadanía, entonces AAVV y hoy Círculos, le confeccionó más de una  lista para acudir a las Elecciones Municipales porque no tenía candidatos; este barón del PSOE, con el lenguaje críptico de florete y pócima que le caracteriza y hoy tan alejado de lo que representa el 15M, como ya dijéramos “movimientos ciudadanos“, denostó con su diatriba para descalificarles. Y así, D. Alfonso se sumó a la tradicional orquestación contra la desempolvada ilusión ciudadana por participar en una política de honradez, la propia que el español incognito merece y que por lo contrario está soportando una indecente  e inducida miseria, contribuyendo a los test de estrés a los que está sometida Podemos, para deslegitimar los derechos de los Círculos a hacer política por sí mismos, y hacen bien, cuando enfocan la crítica sobre el Pablo Iglesias del XXI, quien sólo será el mejor mayordomo de los Círculos, pues atacar directamente a la ciudadanía, a los Círculos, es un  gravísimo hándicap contra el rendimiento electoral que pretenden para sus partidos. Pero no hay por qué preocuparse, a renglón seguido, si lo que se comenta fue cresta de la arista, las declaraciones del día siguiente del sr. Bono ejercieron de dulce valle cuando reconoció los derechos de participación política para Podemos. Este otro prócer de la Intransición, que juega en el PSOE de bueno derecho, completó la ola de confundir: arriba-abajo, abajo-arriba, derecha- izquierda, izquierda-derecha, 1,2,3…responda otra vez. La respuesta está clara: Democracia real, que no monárquica, Derechos humanos y Transversalidad, y Ciudadanía responsable que controle y exija honradez en las Instituciones que nos articulan, para que éstas y quienes las dirigen no muerdan la mano de aquéllos que con sus impuestos las crean o les alimentan.  

0 COMENTARIOS: