La Transición de Pepe Ocaña
Podemos
Ya no me inspiro, garabateo hasta que sale algo y es posible que hoy así sea. Amen, ves; salió Amen, santifique lo que no existe y peinando neuronas aparece Podemos, pues de Podemos va, va de cómo  se urdió y de lo que pretende/pretendamos.
                Sentí el rugir de la indignación en las plazas y me pareció vital, mire hacía tras y la estela histórica reciente me apabullo, me avergonzó y me sonrojé por haber participado de la mentira, pero más tarde quedé indignado y petrificado en estatua de sal junto a  todas las ilusiones de los años setenta que pretendieron definir una España nueva y distinta de la eterna, negra y corrupta. Se disolvió la sal con los primeros chaparrones en las plazas y escribí avergonzado e indignado “La paloma”. Si, aquella que agotada cayo con el ojo izquierdo ajado a los pies de unos niños que jugaban con la verdad y pedían con toda su inteligencia, sinceridad y entrega parar los efectos de este tsunami y dio el último estertor; rota por no saber, hasta ahora, donde entregar la ramita de olivo de la esperanza que había transportado en el pico desde la anterior eternidad. Con la ilusión recompuesta mire hacia delante: “camino hay” donde sólo nos queda mirar hacia nuestro interior y rebuscar  la honradez que nos quede para coger del brazo al vecino que haya hecho esta misma reflexión y tirar para adelante en esta Crisis de paradigmas, camino hay.
Cansado de crisis, no hay día que no reflexione sobre ella intentando comprender sus causas y sus maléficos efectos, e intuyo que las poderosas tribus financieras, sofisticadamente armadas y envueltas en políticas deshumanizadas asaltan nuestros derechos y rapiñan de nuestro esquilmado patrimonio, cogiéndonos por los huevos, cuanto de valor hay en él y, no es otra cosa que la seguridad, el bienestar social y la Democracia. No es el dinero lo que buscan, es la perpetuación de la herencia de Caín que cae sobre Abel; es la perpetuación de la derecha sobre la izquierda, es la consolidación de la interacción de las cualidades humanas viciosas en la actividad  financiera; es la exaltación de la algarabía política sin visión de futuro: el paradigma Neoliberal, que se expande con el pretexto de una globalización beneficiosa para la humanidad, donde enunciando tu libertad te dan el derecho a elegir y es ahí donde radica su paradigma: ¿público o privado? Y tú exiges ese derecho que, por otra parte, es incuestionable a primera vista, dando valor sin límite a lo privado. En tiempos pasados intentaron otros paradigmas políticos contrarrestar a éste tan miserable y mezquino de pensamiento, intención y obra, como gusta decir a sus seguidores, apoyados en dudosos dogmas. Y fracasó el Comunismo tras la caída del muro de Berlín porque no supo dar salida al “yo” de la creatividad del individuo. Fracasó la Socialdemocracia porque no controló el contubernio con los Mercados y fracasados todos los paradigmas políticos incluso el Nacismo, vinieron  las Indignaciones y se constituyeron  las Plazas  de pensamiento trasversal donde cupiera toda la indignación que revindique Participación y Derechos Humanos.

Qué duda cabe que los efectos de la plazas de las ciudades, terminaran dando un vuelco a la antigualla política de florete y pócima, para adentrarse en  metodologías del siglo XXI, donde el maquiavelismo trasnochado de paso a lo inteligente, sencillo, bello,  racional y ético; donde en la competitividad para ascender, no quepa el florete, ni la pócima; tampoco la corrupción para esquilmar los bienes de los países o de sus habitantes. Las plazas vivas, deben exterminar los tiempos de garduña en que vivimos y potenciar la igualdad de oportunidades dando paso a otra mentalidad de hacer política, a un contra-paradigma del que ya se ha impuesto. Podemos, pudiera hacerlo y es nuestra responsabilidad fomentar los Nuevos Tiempos.

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