En el Gulag de aquí : Ulises

 Nacimos bajo los auspicios de comadronas y ginecólogos —algunos controladores de natalidad erraron en la entrega, equivocando o vendiendo a terceros lo que a otros pertenecían,— menos mal que muchos se libraron y sus padres pudieron disfrutar, con mucha preocupación, de sus hazañas: fueron trescientos mil los desarraigados. Después se cayó en manos de los educadores del Régimen que controlaron la educación bajo los lemas del Nacional-Catolicismo, y los que no se libraron del rapto, del hospicio, de la pederastia eclesiástica o no y del Auxilio Social: fueron doce mil, pero todos sufrieron para superar educación tan decadente y cruel. Más tarde, los controladores de la Paz, con la milicia, les obligaron a manejar el máuser que tanto daño hizo a las familias con las tragedias que ocasionaron y en las cunetas siguen: fueron centenares de miles y aunque se objetó la milicia obligatoria, los Objetores de Conciencia fueron a parar a la cárcel. Mi esposa dice que, dada su presumible ideología política y religiosa, los masacrados, quizás prefirieran seguir junto a sus compañeros muertos en las cunetas por los ideales compartidos, y que nosotros deberíamos de respetar esas cunetas elevándolas a la categoría de monumento a la humanidad para llenarlas de flores y jardines en su recuerdo—. A renglón seguido, conforme se incorporaban al sufrido gremio de los asalariados, los controladores financieros que, con sus préstamos e hipotecas, manejan los salarios, nos pusieron a trabajar para ellos: ahora son millones. Pasadas unas décadas nos jubilamos y los controladores de la jubilación con sus fondos de inversión e hipotecas —puede leerse por ejemplo: Forum Filatélico, Preferentes, D
esahucios —, rapiñaron los ahorros cuando ya se es nadie y no hay posibilidad de recuperar con más trabajo lo perdido; también se cuentan por millones. Y cuando comenzaron a disfrutar de decir lo que da la gana y sin miedo, se nos ocurre gritar como el cíclope herido y ciego de Ulises: «¡Nadie, el responsable de todos los quebrantos¡» y, como al cíclope, no hacen ningún caso y, como Ulises, los financieros repletos de plata escapan con la argucia de ser NADIE a los paraísos fiscales.
Ya veremos, porque si nos fijamos en los controladores de más enjundia que han perjudicado mucho más y durante toda la vida, como los de la paz, los financieros, los de la educación etc. que hoy ocupan grades palacios o disfrutan en  los paraísos de toda índole por causa del  grito: ¡Fue Nadie¡, resulta que son muchos “Nadie” de Ulises los que gritamos al cabo de la vida para que los controladores de Todo escapen de la Justicia.

            El control es del Pueblo y lo delega en su Parlamento y, como se ve, están agobiados de trabajo inútil en contra de una mayoría absoluta reinante para llevar a las cárceles a los controladores en los que no se ha delegado potestad alguna y, hoy, aún insatisfechos, quieren más y de mejor calidad lo que esquilman y hurtan. Como dicen los del fútbol: «¡A por ellos¡». Pero…ojo, curemos antes la ceguera de cíclope y nunca jamás  gritemos: «! Fue Nadie¡», para que nuestros controladores no puedan escapar de la  Justicia del buen ogro que nosotros somos. 

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