La Matemática en el Gualag del país

Seguí ilusionado el debate sobre la Matemática entre matemáticos y, al parecer, ingenieros, que recogió en sus páginas el diario El país, y se me antojó apreciar que se discutía una dualidad de su naturaleza, simplificando: entre Matemáticas y Ciencias. Dicho de otra manera; entre razón pura y experimento y se me ocurrió puntualizar que no le quitasen la esencia a la maravillosa, fértil y cruel disciplina de la Matemática, pues nace de la mas sutil eseidad que nos distingue del resto de la Naturaleza; ella, no necesita de la experimentación, como otras ciencias, para desarrollarse y, a veces, sin pretenderlo resuelve dificultades insalvables a otras disciplinas, dando soporte a sus leyes y cuantificando sus efectos. Pero, la “crueldad” de su dificultad parece indicar que nace de más allá de la propia razón, que proviene de regiones del subconsciente que aún nos son ajenas y sugerí que no la maltrataran, que son un fiel reflejo de nosotros mismos.
Hoy, después de conocer los resultados de las encuestas europeas sobre el nivel de su impregnación en la ciudadanía, no me sobresalta el penúltimo escalón alcanzado en el ranking, sobretodo: por el ínfimo conocimiento que tenemos de nosotros mismos, del desbarajuste que vive el gulag de nuestro país y del embrollo en que navega la definición de España. Habrá que explicar más y mejor la Matemática a nuestros ciudadanos y sobretodo a los políticos que la utilizan para su ingeniería financiera de los saldos en cuenta a su favor o de la Banca que apoyan. ¡Ay la Matemática¡ ¡Ay de nosotros¡.



En el Gulag de aquí : Ulises

 Nacimos bajo los auspicios de comadronas y ginecólogos —algunos controladores de natalidad erraron en la entrega, equivocando o vendiendo a terceros lo que a otros pertenecían,— menos mal que muchos se libraron y sus padres pudieron disfrutar, con mucha preocupación, de sus hazañas: fueron trescientos mil los desarraigados. Después se cayó en manos de los educadores del Régimen que controlaron la educación bajo los lemas del Nacional-Catolicismo, y los que no se libraron del rapto, del hospicio, de la pederastia eclesiástica o no y del Auxilio Social: fueron doce mil, pero todos sufrieron para superar educación tan decadente y cruel. Más tarde, los controladores de la Paz, con la milicia, les obligaron a manejar el máuser que tanto daño hizo a las familias con las tragedias que ocasionaron y en las cunetas siguen: fueron centenares de miles y aunque se objetó la milicia obligatoria, los Objetores de Conciencia fueron a parar a la cárcel. Mi esposa dice que, dada su presumible ideología política y religiosa, los masacrados, quizás prefirieran seguir junto a sus compañeros muertos en las cunetas por los ideales compartidos, y que nosotros deberíamos de respetar esas cunetas elevándolas a la categoría de monumento a la humanidad para llenarlas de flores y jardines en su recuerdo—. A renglón seguido, conforme se incorporaban al sufrido gremio de los asalariados, los controladores financieros que, con sus préstamos e hipotecas, manejan los salarios, nos pusieron a trabajar para ellos: ahora son millones. Pasadas unas décadas nos jubilamos y los controladores de la jubilación con sus fondos de inversión e hipotecas —puede leerse por ejemplo: Forum Filatélico, Preferentes, D
esahucios —, rapiñaron los ahorros cuando ya se es nadie y no hay posibilidad de recuperar con más trabajo lo perdido; también se cuentan por millones. Y cuando comenzaron a disfrutar de decir lo que da la gana y sin miedo, se nos ocurre gritar como el cíclope herido y ciego de Ulises: «¡Nadie, el responsable de todos los quebrantos¡» y, como al cíclope, no hacen ningún caso y, como Ulises, los financieros repletos de plata escapan con la argucia de ser NADIE a los paraísos fiscales.
Ya veremos, porque si nos fijamos en los controladores de más enjundia que han perjudicado mucho más y durante toda la vida, como los de la paz, los financieros, los de la educación etc. que hoy ocupan grades palacios o disfrutan en  los paraísos de toda índole por causa del  grito: ¡Fue Nadie¡, resulta que son muchos “Nadie” de Ulises los que gritamos al cabo de la vida para que los controladores de Todo escapen de la Justicia.

            El control es del Pueblo y lo delega en su Parlamento y, como se ve, están agobiados de trabajo inútil en contra de una mayoría absoluta reinante para llevar a las cárceles a los controladores en los que no se ha delegado potestad alguna y, hoy, aún insatisfechos, quieren más y de mejor calidad lo que esquilman y hurtan. Como dicen los del fútbol: «¡A por ellos¡». Pero…ojo, curemos antes la ceguera de cíclope y nunca jamás  gritemos: «! Fue Nadie¡», para que nuestros controladores no puedan escapar de la  Justicia del buen ogro que nosotros somos. 


El joven

            El joven, con la preocupación en los ojos, miraba el móvil con displicencia, parecía no escuchar mi diatriba política de calmada dicción; iba degranando causas y efectos de la crisis que nos acongoja. Observé que la desesperanza se instalaba en su ánimo y derive los argumentos para poder concretar algún rayo de ilusión para el futuro.
            Con el pulgar encallecido y agilidad de circo, tecleaba en el teléfono un email, mientras intentaba explicar sintéticamente que, de las diferentes maneras de salir de esta obscenidad financiera que hoy vivimos; hay dos posturas contrapuestas. En el fondo, se trata de conseguir competitividad a base de mejorar la  productividad, y una de las maneras, es a través del trabajo basura; horarios indecentes, mal remunerado e inestable para alcanzar un pobreza controlada y la otra, por lo contrario, con la inversión en la calidad, la innovación y desarrollo: trabajo creativo y horarios a adecuados a las exigencias personales. Ahora, con los neoliberales en el poder europeo donde hemos depositado parte de nuestra soberanía, estamos inmersos en la primera opción y el futuro que se induce es miserable; la alucinación de un porvenir acorde con los sentimientos que alumbra la cultura actual sobre la dignidad humana y la solidaridad pudiera brotar de la segunda alternativa, que nos lleva, incluso, a desear que esta gobernanza triunfe y consiga una miseria sin paro para que, al menos, el sacrificio que la gente hace de no rebelarse sirva para algo y se rentabilice este quinquenio desgraciado al que estamos sosteniendo.
             Si estos corruptos señores pierden las próximas elecciones europeas, nuestra cedida soberanía a las instituciones, pudiera hacer  transitar la política hacia la segunda opción de la productividad: de futuro digno para la ciudadanía y, como puedes intuir, solo depende de nuestra intención y participación democrática.
             Mi hijo dejo de teclear y espetó: cuando me reconviertan en parado, emigro. Este país no lo aguanto.
             Un murmullo ardiente acudió a  mi cerebro mientras recordaba los avisperos de la guardia civil vigilando mis diatribas en los recónditos habitáculos de las escuelas rurales; pero hoy, ya sin mortíferos avisperos, me siento igual de amenazado desde la vigilancia que soporto del Sistema financiero. Hemos progresado, lentamente nos exterminan arruinando la vida y le comprendí.