¡Ay, la Gramática¡

            Hay misteriosas y mágicas sutilezas en el significado de las palabras y por tanto de los conceptos que con ellas se pretende armar; se  fabrican debates en el candelero del pensamiento o la política y duran días o  épocas y con la moda o con los tiempos, cambian; en este baile, la sociedad que las utiliza derrapa hacia  cunetas de la existencia de distintos valores y consecuencias. Los paradigmas se crean y se suceden sin solución de continuidad. En la actualidad el paradigma se debate entre la supremacía de lo político o lo financiero y el matiz del significado de las palabras juega su papel, sobretodo de las que, de alguna manera, pretenden definir el entorno de lo propio y la posesión, sea de derechos o bienes: Yo, tu, él ; nosotros, vosotros ellos. Mio, tuyo, suyo; nuestro, vuestro, de ellos y aquí el eterno conflicto. Si: yo, tu, él dan a lo colectivo una dignificación con “veleidades” hacia, nosotros, vosotros, ellos  y lo mismo ocurre en lo mío, tuyo, suyo respecto a lo nuestro, vuestro, de ellos. La vida, no cabe duda, se dulcificaría.  De lo contrario, si las “veleidades” derivan hacia lo inapelable del yo y lo mío, la crispación y el desasosiego se pondrán en boga y tomaran sentido frases de la astracanada: La maté porque era mía. Los matices juegan como juegan las actitudes que generan y estas son educables. La educación también juega en esta dicotomía de la veleidad de los vocablos, lo que ocurre es que la versión colectivista  no llega con la facilidad, claridad y determinaron al acervo educacional, como lo hace la de la inapelabilidad del yo y lo mío, que no necesita de un esfuerzo educativo para asentarse en lo intimo.Existen ejemplos a observar.
             En el grupo que hoy compite en Polonia por la copa europea de Fútbol y que tan extraordinario éxito ha traído, ha sido educado para el manejo del balón cuya propiedad se disputa hasta llegar a gol. Y a mi, lo que más me gusta es la finura con que desarrolla, durante el juego, el sentido y el concepto de lo propio y la propiedad. La Roja, como no podía ser menos, han encontrado el “nosotros” cuando el yo, ya no es suficiente y la propiedad colectiva del balón cuando la privada no tiene posibilidad de ser efectiva, pero lo maravilloso y difícil de explicar, es que nadie renuncia a su meritorio yo; causa mayor para el fracaso de lo colectivo: Por ello, perdió el comunismo, no supo dar salida a la personalización del yo. Y por tanto, en la Roja, he visto el mejor ejemplo de la cuadratura del círculo y del efecto de existo que trae una educación adecuada de los vocablos que pretenden expresar la propiedad.
             Esta muy arraigado “mi casa” para que el yo, tu, él, velen por nosotros, vosotros, ellos. Educación, Educación. Sin ella ET seguirá diciendo “Mi casa” y el yo de los Mercados se encargará de resolver a su favor  la lucha por el poder que vivimos en el paradigma de hoy ! Ay, la Gramática ¡

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